Directrices bonsai

Este artículo trata de exponer  las directrices del bonsái. La posición del árbol en la maceta y la correcta salida de las ramas.

En esta nueva lección del curso gratuito de bonsái online,  pretende construir un sistema sencillo para analizar árboles y para que puedas guiar los tuyos desde cero.

Siempre debemos tomar tiempo para valorar el material de partida. Conocer que tenemos y que deseamos conseguir.

Existe gran controversia con respecto al diseño del bonsai de las diferentes escuelas actuales.

Por cercanía y por importancia las escuelas que tienen predicamento en España son la Escuela Japonesa y la cada vez mas constituida, Escuela Europea.

En otras regiones del mundo, hay diferencias notables entre la Escuela China y la Japonesa o entre la Escuela China y la Taiwanesa, por ejemplo. Depende de las zonas de influencia.

El bonsai es algo vivo y los gustos y diseños pueden ir cambiando.

En Japón, está institucionalizada la Escuela Tradicional Japonesa, que es la suya propia pero además es la que marca las tendencias y el canon internacionalmente.

La escuela China es más antigua, mezcla elementos diversos y está íntimamente relacionada con el penjing. Además la enorme extensión de aquel país, permite que haya escuelas, diseños y criterios estéticos diferentes por regiones y zonas.

Sobre todo al respecto de especies autóctonas o abundantes en la zona y en donde el habito natural de la especie tiene más cabida.

Lo que vamos a ver aquí son las directrices del bonsai según la escuela tradicional japonesa, que sostiene con sencillez un esquema para nuestros árboles coherente y definido.

No es el objetivo de esta lección del curso gratuito de bonsái  profundizar en cada elemento, en cada especie ni en cada idea, si no tratar de forma general las directrices que establecen el diseño de un bonsái.

Con cuatro puntos muy sencillos y muy básicos a tener en cuenta, seremos capaces de diseñar  un bonsai correcto.

Triangularidad. Un bonsai debe tener sus ramas dispuestas triangularmente.

Conicidad de tronco y ramas. Tronco y nebari deben de ser mas gruesas en la base y reducirse a media que crecen en extensión

Salida de las Ramas. las ramas de un bonsai debe de emerger del exterior de las curvas

Movimiento del tronco. El tronco debe de nacer de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Solo el bonsai recto formal omite esta regla.

El bonsai no debe de colocarse en el centro de la maceta, debe desplazar hacia un lado en oposición as u primera rama.

 

La triangularidad

Comenzamos con la idea central de todas las directrices en bonsái. La triangularidad.

Todos los árboles tienen que ser triangulares, siendo la parte inferior de la copa la base del triangulo y el ápice el vértice. La masa verde debe ir estrechándose hacia la copa en busca de esa triangularidad.

Esta triangularidad no es un concepto plano, que entiende al árbol como un dibujo.

El bonsai debe mantener su triangularidad en todos los planos del especio.

Es decir, tridimensionalmente. Resultando para el observador en una estructura coherente y equilibrada de ramas en profundidad.

Un árbol bien diseñado debe ser triangular desde el frente, pero también desde los laterales, también si miramos desde arriba de la copa o si miramos al árbol por su espalda.

Esta forma geométrica, sirve para el concepto, pero no es rígido ni lineal. Debe tener una representación natural en el árbol. Se construirá rama a rama, con alambrado si precisa y podas para devolver a su diseño, pero siempre sin feas líneas rectas que desentonen con la obra de la naturaleza.

Dentro de esa gran directriz, hemos de asumir que los árboles formados por varias copas o masas de verde diferenciadas, también deben  de tener sus copas formadas triangularmente.

Y hasta en árboles con varios troncos o en estilo bosque, también se debe de cumplir esa premisa.

Para dar sensación de solemnidad y vejez en la composición hacemos el ápice aplanado y las ramas en dirección al suelo.

El ápice normalmente en la naturaleza en árboles añejos es achatado. No como en los árboles jóvenes que es más puntiagudo y erguido.

Nosotros deseamos dar una apariencia de vejez al árbol como técnica para que adquiera “Mochikomi”. El aspecto de un árbol con ya con un carácter que solo los años dan.

Entre otras cosas que hacemos, trabajamos el ápice con un aspecto más redondeado, compacto. Una copa más chata para dar la impresión de que es más añejo.

Ocurre igual que en sus ramas. Un bonsai más viejo muestra unas ramas caídas, normalmente las ramas de la naturaleza se caen por el peso y por sus muchos años tiene una tendencia menos “juvenil”

Los árboles jóvenes estiran las ramas hacia arriba, muy lozanas y con vigor. En árboles más jóvenes por su vigor y tendencia, las puntas son alargas y esbeltas, mirando al cielo, tratando de alcanzar el sol con los brotes del ápice.

Entonces nosotros lo que queremos es aparentar mayor vejez, carácter.

Por ello lo que hacemos es bajarle las ramas como si el peso de las ramas ya hubiera cedido en la estructura, por los años, la nieve, su propio peso, etc.

Nos dedicamos al bonsái para emular la naturaleza y a interpretarla para recrear esa interpretación artística de lo que a nosotros nos parece más bonito o más llamativo del árbol. Que aparente ser un árbol centenario.

Eso lo hacemos mediante técnicas y mediante sistemas o procesos en los cuales los árboles van adquiriendo el aspecto y la forma que nosotros queremos que tengan

Esta es la primera de las directrices y la más importante, además también debe de trasladarse a árboles con múltiples troncos e incluso a la composición de bosques.

Este criterio no es un hecho aleatorio ni estético. Este sistema, evita que las copas más bajas de un árbol queden tapadas por las copas más altas. De esta forma siempre sobresale la copa inferior por delante en otro plano, ramas que vuelven a percibir el sol y a mostrar signos de vitalidad.

En la naturaleza se da de forma natural. Nosotros como pretendemos imitar a la naturaleza buscamos siempre en bonsái conseguir el mismo resultado aunque sea por métodos diferentes, antinaturales.

¿Cómo lo hace la naturaleza?

En un ambiente natural, los árboles van desechando con el tiempo ramas. Habitualmente las más bajas, pero también aquellas que  han crecido en mal lugar, que entorpecen a otras similares, que quedan escondidas a la sombra de la anterior, etc.

La competición entre ejemplares, el hábito de crecimiento, etc. causan esta selección natural de ramas a favor de unas y en detrimento de otras.

La salida de las ramas en un bonsai

Continuamos hablando de las directrices y en segundo lugar vamos a tratar la posición de las ramas en bonsái.

Las ramas, en un bonsái, siempre emergen del lado exterior de las curvas y a ser posible con distancias incrementales entre ellas.

La primera rama debe crecer siempre en el exterior de una curva, la segunda rama en el exterior de la siguiente curva y ya vamos ascendiendo manteniendo la misma idea.  

Las ramas siempre en los exteriores de la curva, nunca puede haber ramas saliendo del interior de una.

Entre las ramas de cada curva, deben de existir ramas de profundidad o traseras. Estas no necesariamente deben de salir de una curva. Responden mas a la regla de la triangularidad que a la de la salida en exteriores de curvas.

s decir, después la primera rama, viene una rama de profundidad o trasera, después la segunda rama, después otra nueva rama trasera, después la tercera ramas y as sucesivamente. Un bonsai sin ramas traseras o ramas de profundidad es un árbol plano, artificial.

En el caso que necesitemos que un espacio vacío o un hueco se cubra de alguna manera lo que haríamos con una rama trasera es traerla hacia la posición que nos interese y así cubriríamos ese plano visualmente.

Una rama trasera, puede ser la primera rama de un árbol. Y por ella la más baja.

La conicidad de tronco y ramas

La tercera directriz importante en el diseño de bonsáis es la conicidad.

Un bonsái siempre tiene que ser cónico, es decir tiene que ser más ancho en su base que en el resto del árbol y a medida que el árbol continúa, se debe de ir estrechando.

Esta conicidad puede ser algo desatendida  en el caso de las coníferas con madera muerta, ya que las maderas muertas muchas veces en la base de un árbol, son más estrechas que en el resto del árbol y luego más arriba son más evidentes o tienen más masa de madera con mayor grosor.

En el resto de los árboles,  la base siempre tiene que ser más ancha que el resto del árbol, el tronco se tiene que ir estrechando a medida que sube y luego en el caso de las ramas pasa exactamente lo mismo.

El bonsái,  sin ser una ciencia, lleva estudiando la naturaleza para recrearla durante más de dos mil años.  Entonces todas esas peculiaridades que nos da la naturaleza y que vemos repetidas,  se han convertido en una norma, en una en una regla.

Sin embargo el bonsái no es algo matemático porque tiene un gran factor artístico pero a lo largo de la contemplación de muchos años y muchas técnicas,  los japoneses han convertido en directrices lo que en la naturaleza ocurre de forma natural.

Las ramas deben ser cónicas.  Una rama de bonsái, en su nacimiento tiene que ser más ancha e ir decreciendo a lo largo de su longitud, así que la parte más distal de las ramas será la parte más delgada.

La conicidad invertida famosa, se da en un árbol cuando la base, en uno de sus puntos,  es más estrecha que algún punto de la parte más alta.

A veces  hay un abultamiento o el árbol se ensancha por algún motivo, quizás por una vieja cicatriz que engrosó al cerrar o por la salida de una rama con gran vigor. Tiene mala solución.

Ocurre también cuando aparece la distribución de ramas en “rueda de carro», típico de las coníferas y muy habitual en pino y piceas.

Muchas ramas salen alrededor de un mismo punto y eso ensancha de forma poco estética el tronco del bonsái.

A la hora de adquirir un bonsai este punto sin duda debe de ser tenido muy en cuenta para comprar un árbol sin defecto y con un potencial que nos permita hacer un buen trabajo en un futuro.

De esta directriz de la conicidad se deriva la cuarta de las directrices del estilo y diseño de la escuela japonesa.

Las ramas del bonsai son mas gruesas en el nacimiento

Todas las ramas de un árbol, a medida que van ascendiendo en cuanto a su posición en el tronco  del  bonsái, tienen que ir siendo cada vez más delgadas.  

La primera rama tiene que ser la más gruesa y más gruesa que la segunda.

La segunda rama tiene que ser más gruesa que la tercera. La tercera tiene que ser más gruesa que la cuarta y así sucesivamente de más abajo a más alto. Todas tienen que tener un groso decreciente en dirección al ápice del árbol.

La quinta de las directrices establece la separación y espacio que debe de haber entre una rama y otra. No se basa en una medida, si no en una proporción.

La primer rama debe de guardar con la segunda rama, un distancia mayor que la que haya ente la segunda rama y la tercera.

Así, la distancia entre la segunda y la tercera rama, debe ser menor que la que haya entre la primera y la segunda rama.

Parece sin duda un trabalenguas, pero es así. Tratando de sintetizarlo, la distancia entre ramas debe ser cada vez menor  a medida que ascienden.

Esta es una pregunta constante y muy habitual que nos aparece cuando comenzamos a trabajar nuestros primeros árboles.

¿ Es necesario esperar a que las ramas tengan el grosor adecuado para pinzar?

No es necesario pero es aconsejable, porque nos ahorrará tiempo.

Si estamos en un proceso de formación inicial, por ejemplo cuando hagamos el cultivo en un colador, escurridores, etc., pinzar la rama antes de que hayamos conseguido el grosor necesario, lo que va a hacer es ralentizar el crecimiento. 

Si nosotros esta rama que es muy delgadita, la dejamos que tire larga, ( pero larga larga quiere decir un metro o un metro y medio perfectamente)  sin pinzar y dejamos que la ramificación también tire, en muy poco tiempo se va a poner muy gruesa, entonces una vez ahí ya podemos cortar y empezar a trabajar la ramificación del árbol.

Ya puedes podar corto y conservar solo la primera porción de rama, alambrar, etc.

Si la pinzas, va a seguir engrosando pero no va a engrosar al mismo ritmo que crecería si dejáramos el árbol sin pinzar.

La salida del tronco

En último lugar, la cuarte directriz, es el movimiento.

Un árbol, a excepción de los rectos formales (chokkan) deben tener un  movimiento en su base. En su nacimiento. Este movimiento debe ser de izquierda a derecha o de derecha a izquierda desde su salida.

Siempre hacia un lado u otro, a su izquierda o hacia derecha. Esto es así porque el árbol adquiere un carisma y una gracia natural que se opone a lo estático y lo inmóvil.

Es más natural y gana interés. Su movimiento invita a la vista a recorrerlo y a que la mirada vaya por los diferentes espacios del plano que las curvas y ramas van describiendo. Así, se organiza la apreciación del árbol de forma sutil y se va adquiriendo información de lo que observa.

El impacto visual, la percepción de un tronco totalmente recto es menos atractiva que una figura que rompe la linealidad con movimiento y forma.

Así que la cuarta regla, la última de las directrices del bonsái de la escuela de bonsái tradicional japonesa es el movimiento del árbol como elemento estético.

Estas son las directrices que debemos considerar y el objetivo en esta lección. Son sencillas, aunque no siempre es sencillo aplicarlas.

Deben ser instrumentos para nuestra forma de hacer y ver bonsái. Siempre que observes un árbol en revistas, exposiciones o en la web, trata de identificar estas directrices y su grado de cumplimiento.

Siempre que tengas ante ti un material para trabajar, repasa y aplica estas directrices anes de tomar decisiones.

¿Qué nos aportan estas directrices?

Aumentan nuestro conocimiento sobre elementos estéticos.

Apoyan con reglas el diseño que deseamos para un árbol

Ayudan para elegir material

Nos permiten eliminar errores en nuestros arboles.

Con estos  puntos vamos a tener un árbol siempre bonito y siempre correcto sólo hay que tener esos puntos en cuenta y a medida que vayamos evolucionando en la escuela de bonsai online y vayamos entrando en materia, iremos entrando también en profundidad en los diferentes diseños que se derivan de estas directrices.

Es importante comenzar con elementos sencillos,  que necesitamos dominar para trabajar y para diseñar un árbol correctamente. Más adelante podremos profundizar tanto como nuestro interés y curiosidad nos demanden.